En primer lugar,
quiero agradecer a mi queridísimo Abel Langer por su invitación a
participar en la presentación y la celebración de su libro, “Los
nombres de la locura. Cervantes-Freud-Lacan. Arrabales de la letra:
cultura, locuras y psicosis”
Es para mí
realmente un honor estar en esta mesa en compañía del autor con
quien nos une una profunda amistad desde hace muchos años, con
estos panelistas con quienes me congratulo compartirla y, por
supuesto, con todos ustedes que han tenido la amabilidad de estar
hoy, aquí presentes.
Suele ser común,
en este tipo de ocasiones, comenzar la exposición haciendo una
semblanza más o menos formal del autor y de su trayectoria, la que
regularmente oficia como una suerte de preámbulo a los comentarios
sobre el objeto de esta cita, es decir el libro mismo.
Sin embargo, en esta
ocasión, creo que podemos, sin pérdida, ahorrárnosla, ya que Abel
ha devenido, sin duda, un personaje casi “mítico” en nuestro
medio …a tal punto que si no existiera, deberíamos inventarlo.
Por tanto puedo,
razonablemente, suponer que su vasta trayectoria en los más
variados frentes - como psicólogo, psicoanalista, docente, escritor,
investigador, librero, militante, historiador de la carrera de
Psicología, entre varias otras prácticas- resulta conocida por la
mayoría de los que estamos aquí, lo que nos evita una enumeración,
que en su caso resultaría prácticamente inabarcable.

